viernes, 25 de septiembre de 2015

POLIPOESÍAS

No existe una polipoesía, existen muchas polipoesías y ahora, pasado el tiempo, el concepto se ha expandido hasta perder, en cierta forma, su sentido original. Sin embargo cuando nació de la mano de Enzo Minarelli tenía unos preceptos muy definidos que el artista italiano plasmó en su Manifesto della Polipoesia, publicado en el catálogo Tramesa D’art, Valencia 1987. El eje central del manifiesto gira en torno a la poesía sonora y al concepto de progreso en el arte, que el poeta identifica con los avances tecnológicos. También comenta el plus que se logra al enriquecer el aspecto fonético de la poesía con ciertos aspectos de otras artes, como pueden ser el teatro o la imagen.


Aunque Minarelli pretende crear algo nuevo acorde con el postmodernismo, no se desliga de la tradición. Bien al contrario, el autor pretende continuar la idea evolutiva del arte sin renunciar a una tradición vanguardista fundamentada básicamente en el dadaísmo y el futurismo. Del primero hay referencias obvias de la Ursonate de Kurt Schwitters y del segundo tanto de Las palabra en libertad de Marinetti y de las máquinas Intarumori de Luiggi Russolo, como del lenguaje Zaum del futurista ruso Aleksei Kruchenykh.

Sin conocer bien los motivos, ha sido en Catalunya donde la polipoesía ha tenido más repercusión y Xavier Sabater (Barcelona 1953-2014) quien más duro ha trabajado en pos de su difusión gracias a sus festivales de Polipoesía y de Cyberpoesía. También él, junto a Xavier Theros, fundó en 1989 el primer grupo de polipoesía del estado español, con el nombre de Poliphonética Dinámica y más tarde en 1990 creó junto a Rafael Metlikovez, La Papa (Asociación de Performers, Artistas y Poetas Associados).


En la década de los 90 y desde su editorial Sediciones, Sabater inció una campaña de proselitismo que aglutinaba publicaciones sobre el tema, recopilaciones de polipoetas y la difusión de sus reflexiones sobre el tema en ciertas revistas especializadas. A finales de 1991 se juntarán Xavier Theros y Rafael Metlikovez para formar el dúo más conocido de este tipo de poesía: Accidents Polipoétics”. El dúo, además de sus actuaciones, ha grabado un CD, ha publicado diversos libros y representado sus obras parateatrales en multitud de auditorios.

En esos años la polipoesía se expandió de tal manera que la definición de Enzo Minarelli se fue difuminando paulatinamente, a la vez que se circunscribían a su alrededor autores no intrínsecamente polipoetas. Tal sería el caso de algunos poetas sonoros de tamiz conceptual, como Bartolomé Ferrando, Xavier Canals, Carles Hac Mor, Ester Xargay o Eduard Escoffet  y de otros que se centraron más en el juego con el lenguaje o en el carácter social de la poesía: Jordi Pope, Enric Cassasses, Víctor Sunyol o David Castillo.

A finales del pasado siglo y principios de este surgieron dos nuevos festivales centrados en la nueva poesía. En Barcelona, VIATGES A LA POLINESIA (1997-2000) que luego se transformó en PROPOST-Projectes Poètics Sense Títol (2000-2004), los dos dirigidos por Eduard Escoffet, y en Madrid YUXTAPOSICIONES, microfestival de poesía y polipoesía, donde la palabra salía del libro para subir al escenario y jugar con los sonidos, la música y las imágenes.

¿Empero, goza, entonces, la Polipoesía de buena salud? Sí y no. Sí, porque en su acepción amplia, en su interpretación diluida muchos poetas que utilizan métodos parateatrales han aceptado con naturalidad el término y también, porque el propio concepto de Polipoesía, lejos de dogmatizarse, se ha adaptado dócilmente a las nuevas propuestas. No, porque muchas de esas propuestas parateatrales, realmente, no tienen nada que ver con el programa original polipoético y simplemente se dejan seducir por un término que no ha dejado de morir gracias a su éxito exponencial.


Séptimo texto de una serie de siete publicado en "Especies de espacios".