lunes, 21 de septiembre de 2015

¿PERO QUIÉN COÑO ES CHUS MARTÍNEZ?

Esta es la pregunta que está en boca de toda persona mínimamente informada, este es el enigma que todo hijo de vecino se empecina en resolver. Pero, de verdad, en confianza ¿Quién es Chus Martínez?


Algunos informes nos hablan de un oscuro filósofo que publicó un oscuro libro con unos versos más oscuros todavía y que desapareció sin dejar rastro; otros, más veraces, afirman que es un informático freelance que en su tiempo libre tacha obsesivamente versos de Neruda; si buscas en la red verás que su nombre se relaciona con una afamada comisaria de arte ¿Pero, alguien de estas personas es realmente Chus Martínez? Circula otra leyenda que nos asegura que es un guitarrista español que a finales de los sesenta compuso cursis canciones que tuvieron cierto éxito entre los reprimidos transexuales del franquismo. Sin embargo también hemos tenido noticias de otras actividades de nuestro protagonista, como sus exquisitas parafilias y sus profesionales comentarios como trabajador psíquico.

Pero  centrémonos. Un nombre múltiple, como es el caso, está estrechamente relacionado con los llamados juegos radicales y consiste en lanzar al espacio social un nombre propio para que cualquier persona pueda ocuparlo y utilizarlo temporalmente. Desde ese preciso momento cualquiera puede convertirse en esa personalidad múltiple simplemente adoptando su nombre. Normalmente se usa esa identidad para realizar, estratégicamente, actos concretos, intervenciones rayando la ilegalidad, proclamas o incluso simplemente bromas estúpidas diluyendo, así, la identidad propia para trasladarla a esa entidad común. El nombre múltiple no es una identidad colectiva, una suma de personalidades que conforman una nueva, sino una múltiple, abierta y única. Es múltiple y abierta porque todo el mundo puede utilizarla, y es única porque se va conformando con el poso de las acciones puntuales de los ciudadanos.  Es decir, no existirían diversos Ferrans Destemples (si es que yo fuera un nombre múltiple), siempre existiría un Ferran Destemple aunque fuera la máscara de otros muchos individuos.


Todos podemos en un determinado momento dejar de ser quien somos para adoptar esa identidad  y realizar actos en su nombre, porque mientras lo hacemos somos esa otra persona que pertenece a todos aquellos que la han utilizan y mientras lo hacemos nos olvidamos de nosotros mismos y podemos actuar con total libertad.


El nombre múltiple se materializa en las fuerzas sociales y, por su propia naturaleza, cuestiona las nociones contemporáneas de identidad, individualidad, originalidad, valor y veracidad en un intento de desvirtuar las identidades convencionales establecidas por los poderes e ideologías tradicionales. Su fuerza radica, principalmente, en ser ubicuo, evasivo, nómada y rizomático.


Uno de los primeros nombres múltiples fue, Monty Cantsin,  que fue lanzado al mundo en 1978 por el artista estadounidense David Zack con la intención de crear una falsa estrella del pop y compartir con todo aquel que quisiera su estrellato. Zack invitó a sus conocidos a adoptar esta identidad que pasó de ser un juego inocente a un experimento de identidad radical, ya que muchos de los componentes del Neoismo (grupo de arte de vanguardia) la adoptaron y empezaron a dinamizar su biografía. Entre los neoistas más destacados que utilizaron este nombre múltiple podemos encontrar al Performer de origen Húngaro Istvan Kantor (http://www.istvankantor.com) o al escritor inglés Stewart Home que también creó en 1984 la revista Smile (la primera revista creada con el concepto de identidad múltiple).


Si Monty Cantsin fue el primero, Luther Blisset ha sido la identidad múltiple que ha desarrollado las acciones más complejas. En realidad es el nombre de un jugador de fútbol de origen jamaicano que jugó en el Milán durante la temporada 83-84, con resultados desastrosos. El fenómeno nació a principios de los años noventa y aunque no se sabe a ciencia cierta cómo llegó a convertirse en un nombre múltiple, circulan por la red extraños rumores al respecto: hay quien afirma que lo creó un periodista deportivo y algunos otros que fue Ray Johnson, el artista americano creador del mail-art.


Las acciones de Luther Blisset han sido de lo más variadas pero centradas, casi exclusivamente, en los medios de comunicación y van desde las publicaciones de manifiestos y
falsas noticias del corazón, hasta las de la creación de un web falsa del vaticano llena de textos heréticos. Blisset se introdujo en España mediante la red internacional de mail-art, concretamente a través de la Factoría Merz en Barcelona y su fanzine P.O.Box y de Industrias MiKuerpo y el fanzine madrileño Amano. Su acción más importante en la península consistió en la convocatoria en los años 2000/2001 de una Huelga de Arte para suicidarse poco después y dar por finalizada su difusa vida y obra.

Después de esta pequeña introducción podemos concluir a ciencia cierta que yo no soy Chus Martínez, ni Luther Blisset, ni Monty Cantsin, ni tampoco Karen Elliot, al menos en este preciso instante. Quizá si lo haya sido en otros momentos y alguno de vosotros haya visto mis actos y sufrido mis impertinencias. Si tenéis curiosidad sobre si lo que digo es cierto o no, sólo tenéis que poner cualquiera de esos nombres múltiples en vuestro facebook para confirmar las más desagradables de vuestra sospechas. Comprobado el hecho, aprovecharos de la oportunidad que os ofrecen los nombre múltiples y utilizadlos a vuestra conveniencia.


Tercer texto de una serie de siete publicado en "Especies de espacios".