miércoles, 23 de septiembre de 2015

NINGÚN MAPA ES SEGURO.

“... porque ahora el tiempo es un activo corporativo, pertenece al sistema de libremercado.”
Vija Kinsky.


Eva Gallud nos advierte en su último libro de poemas que “ningún mapa es seguro”. Cierto, la confianza se ha desmoronado y, paradójicamente, aún habiendo clasificado, milimetrado y ordenado todas las posibilidades para la construcción de la realidad nos sentimos cada vez más alejados de una verdad consistente, de una realidad definible, de un espacio sólido, de cualquier tipo de certeza.


Ningún tiempo es seguro: El pasado se ha convertido en una serie de legajos y fotografías a las que les ponemos un pie de página para intentar que nos expliquen lo que creemos que sucedió. Ninguna imagen explica nada sino está acompañada de un contexto, y éste está a la merced de los historiadores que creen que están trabajando con una ciencia. Ya he insistido sobre el tema otras veces: sólo existe el presente, un presente continuo que nos condiciona totalmente y en el cual vivimos sumergidos. Todos queremos ser jóvenes para siempre y ya no nos preocupamos por el futuro. Ningún futuro es posible, todo acontece aquí y ahora. El futuro es simplemente el espejismo de los pobres, una esperanza vana, un caramelo envenenado para Maiakovski.


El tiempo, nuestro tiempo pertenece a las corporaciones: Deseamos ignorarlo y disfrutar del presente y gritamos: ¡Carpe Diem!. Sin embargo estamos invadidos por la melancolía porque sabemos que la implosión del tiempo nos ha dejado sin pasado y sin futuro y que estamos condenados a vivir en el presente para toda la eternidad y que, como los vampiros, al final lo único que desearemos será descansar en paz.

Ningún mapa es seguro, básicamente porque no sabemos a dónde vamos. Podemos coger una autopista y desplazarnos hacia el norte. Otra opción es desplazarnos en sentido contrario hasta algún lugar virgen, pero ¿para que? Todos los lugares son el mismo lugar, todas las personas son la misma persona, todos los paisajes son el mismo paisaje, todo el tiempo está comprado, todas las imágenes son la misma imagen, toda la geografía es la misma geografía. Quizá queramos hacer como Howard Hughes y vivir de hotel en hotel, cambiando regularmente de provincia, de estado, de país para que no se pueda probar  que hemos sido residentes legales en ningún territorio. Y el territorio es una falacia porque sabemos a ciencia cierta que ningún mapa es seguro.


Sexto texto de una serie de ... publicado en "Especies de espacios".