martes, 29 de abril de 2014

CONVERSACIÓN A TRAVÉS DE TRES SECTORES SIN GRAVEDAD.



He de reconocer que la percepción que tenía  de Víctor Nubla ha ido cambiado a lo largo del recorrido  que hemos hecho por estos tres sectores. Víctor Nubla es músico, escritor, clarinetista, dibujante, sampleador, gestor cultural… Víctor Nubla es fundador de “Macromassa”, ha desarrollado el “Método de Composición Objetiva” y ha grabado discos con la mayor parte de los músicos experimentales del país. Ha fundado su “Biblioteca para misántropos” además de publicar en otras editoriales y escribir en diversos periódicos y revistas. Dirige desde el año 1996 el proyecto “Gràcia Territori Sonor” y el festival LEM y sabe, a ciencia cierta, donde encontrar el punto que contiene todos los puntos del universo.

Todo esto es Víctor Nubla, pero también es más que la suma de sus acciones. Según lo veo ahora, se aproxima más a un científico, a un matemático que acapara millones de datos para intentar descubrir las relaciones que se establecen entre los sucesos. Busca la lógica interna de una realidad que parece guiarse por el capricho o la conspiración. El azar es, sin duda, uno de sus más fieles ayudantes en este empeño.

No tengo claro si sus investigaciones le llevarán a buen puerto, pero sí que no cejará de intentarlo. En cualquier caso, tanto si fracasa como si triunfa, sus lectores habremos podido disfrutar de todos y cada uno de sus intentos.

Sector AZ-2-3:  Sobre cómo escribir en un mundo nublado: paisajes microscópicos de un lenguaje en mutación permanente.

1.-Siempre que se habla de tus influencias salen a relucir el surrealismo y también, evidentemente la ciencia ficción. Pero debe haber algunas menos evidentes, que circulan subterráneamente y que han establecido los fundamentos de tu ecosistema. ¿Cuáles serían estos núcleos invisibles que te conforman?
Ya lo creo, son muchas más y no están tan ocultas: El humor: Monty Python, Gila, Bill Hicks, Jardiel, La Codorniz, Douglas Adams... El tebeo: Vázquez, Ibáñez, Hergé, Moebius... La novela negra: Simenon, Conan-Doyle, Leblanc, Montalbán, Camilleri... La poesía: Blake, Omar Khayyam, César Vallejo, Foix... La literatura extraña: Lovecraft, Perucho, Lautréamont, Michaux, Burroughs, Poe, Papini, Brautigan... Los diccionarios y enciclopedias, que me apasionan... La literatura de viajes, las biografías, la neurología, la astronomía, los aforismos... todo eso está en mi equipaje.
En cuanto al surrealismo, me parece que es un estado de ánimo más que un género, como la Patafísica y Jarry y Daumal. Me los creo, claro. Me los creo a todos. Fueron unos valientes. Son mis héroes. Y en cuanto a la ciencia-ficción, no toda me interesa, es un campo peligroso una vez denominado así, porque mis autores preferidos del género son muy poco científicos. Me gusta Tim Powers, Dick, Vonnegut, Sheckley, Brinn... no deja de ser atrevido llamarle ciencia-ficción a lo suyo.

2.- Me sorprende lo que comentas de los diccionarios y las enciclopedias. ¿Quieres decir con ello que eres como un turmix, que engulles todo tipos de lecturas y que luego lo mezcla para utilizarlo desde tu punto de vista?
Bueno, es que yo me crié en los tiempos en que los discos estaban en las tiendas por orden alfabético y no por estilos. Los libros en las librerías, también. Era natural escuchar de todo y leer de todo. Eso incluía leer cualquier libro que me cayera en las manos. Y los diccionarios y las enciclopedias eran el recurso que había en casa cuando no tenías nada nuevo para leer, ya que devoraba los libros a una velocidad superior a la que llegaban. Probablemente por eso me chiflan los diccionarios y las enciclopedias. También porque cada entrada de una enciclopedia es una puerta por la que dejar volar la imaginación: un país, un personaje, una reacción química, un mamífero acuático... todo son historias en potencia. Y sí, claro, todo ayuda, todo entra y contribuye a expandir.

3.-De la influencia de la ciencia ficción hay cosas evidentes, pero yo no he podido detectar el rastro de un autor tan decisivo en la literatura como es J.G. Ballard. ¿Qué opinión te merece como escritor, hay algún rastro de él o de su tipo de cosmovisión en tus escritos que se me haya pasado por alto?
Sí, apenas lo conozco. Leí “Playa Terminal”, que recuerdo que me impresionó, lo intenté con alguna otra novela que no recuerdo y no me motivó, así que no he leído nada más de él. No forma parte de mis influencias.

4.-¿Podríamos considerar la ciencia ficción simplemente un paisaje, un decorado,  en el cual puedes desarrollar tus argumentos o por el contrario es una arquitectura fundamental donde edificas tus narraciones?
La ciencia ficción, es decir, poner extraterrestres, naves, planetas, viajes en el tiempo, drogas increíbles y cosas así, para mí es tanto un recurso divertido como un medio muy maleable que me permite explicar cosas a través de puertas que en otros géneros quizá no existan. Digo quizá porque la literatura de vampiros, golems, fantasmas o la psicodelia van sobrados de puertas y también me viene bien usar esos géneros. Son intermediarios, creo, grandes distribuidores con muchos ascensores y puertas.   

5.-¿Cuál es el papel del absurdo en tus escritos?
Pues no sé. Quizá mis escritos sean absurdos. A veces hablan de cosas absurdas, otras no; más bien lo absurdo es el mundo cotidiano en el que se inspiran.

6.-La improvisación forma parte de tu música. ¿Tiene algún papel en tu escritura?
La improvisación en música la entiendo como un trabajo colectivo. Pero la escritura es una cosa muy solitaria. También se podría decir que todos improvisamos individualmente, pero eso más bien es exploración de uno mismo o especulación sobre uno mismo. Uno puede transcenderse a sí mismo sin el recurso de nadie más, pero es otra clase de magia.  

7.- ¿Te atreverías, entonces a realizar escritos colectivos?
La verdad es que lo he hecho a menudo. Algunos de mis libros son en colaboración: “Derivas Sensoriales”, a medias con David Picó, Miguel Morey, Llorenç Torrado e Isaki Lacuesta, “El llibre dels bèsties”, con Roger Atrofe, la novela “Los Hechos Pérez” la escribí mano a mano con Juan Crek. Con Sebastià Jovani también he hecho algunos ejercicios a cuatro manos. Pero son cosas que no suceden en tiempo real como la improvisación musical. Escribir es una tarea mayormente solitaria.

8.-¿Utilizas la escritura automática, o tus textos están muy reelaborados? ¿Cuál sería el proceso de escritura de un relato tuyo?
Creo que hay una diferencia entre escritura automática y dejar volar la imaginación. Al parecer, la escritura automática, como la improvisación musical llamada "no idiomática", huye de los lugares comunes que reconocerían la experiencia y la imaginación. Es una especie de trance... para convocar esos oráculos prefiero usar el cut-up o el object-trouvé. No sé ni creo que nadie sepa qué porción del consciente interviene en esas cosas y qué parte es azar convocado por el subconsciente. A lo mejor se nota en el resultado y también en cómo se te queda el ánimo después de hacerlo, pero no se diferencia demasiado de otros aspectos de mi vida que se encuentran fuera de control habitualmente.
En cuanto a la segunda pregunta, depende... si se trata de un relato breve, suelo hacerlo de un tirón y al cabo de unos días lo reviso y me pongo a retocarlo. A lo mejor tardo tiempo en estar satisfecho y lo sigo tocando hasta que me guste.
Los de extensión mediana, como la serie “Pendergast” que estoy haciendo para “Les Males Herbes”, llevan su tiempo, sobre todo estos, porque están ambientados en espacios y tiempos reales. Necesito mucho trabajo de documentación. La trama la tengo pensada de antemano, pero todo sucede en geografías reconocibles y contextos verosímiles, por lo que debo ser muy escrupuloso y preciso. Me divierte hacer esto pero me agota, aunque cuando termino estoy de muy buen humor.
En el caso de una novela, hago el primer tirón sin parar, quizá dos o tres capítulos. Luego me espero un tiempo, a veces largo, a ver si me siento a gusto con los personajes y paso a imaginarme qué harían, me pongo en su pellejo y averiguo qué les mueve. Eso dura unos meses. Mientras tanto elaboro diagramas, apunto notas y hago mapas, todas esas cosas. Ayudan mucho a remontar la parte dura de la novela. Luego llega un momento en que la última parte casi se escribe sola, solo hay que ir poniendo a cada personaje en su sitio natural, ellos lo acaban todo muy bien. Pero lleva meses, a veces años, entender qué está pasando.

9.-¿La forma que planteas darle a tus textos determina el contenido o primero surge una idea básica que luego desarrollas?
Escribo textos que me gustaría leer. Eso incluye la forma y tengo mis preferencias. Escribir es para mí una prolongación del dibujo y en cierta medida de la música. La forma es muy importante. No me refiero solo al estilo, la arquitectura del texto, la sonoridad, la respiración, el tipo de palabras, las rimas internas y las prosas simuladas, también el formato de la página o las letras que encabezan los párrafos... Todo ello, más que determinar el contenido, lo genera, lo expulsa como un cálculo renal de un cachalote: de repente tienes una bolita de ámbar, la pones en el corazón de la máquina y ésta genera una historia.
En cambio, cuando ando con el contenido previo en la cabeza, temas que me inquietan o me fascinan, suelo volcarlo en mis columnas en prensa o en mi blog o en los ensayos cortos. En tales casos procuro utilizar un lenguaje muy comprensible y al servicio de la idea y de los lectores... tener que desarrollar una idea concreta en solo 1050 caracteres para ser leídos por personas que tan sólo están hojeando el periódico es un reto fascinante y te obliga a trabajar técnicamente, lo cual me ayuda un montón en las otras escrituras.

10.- ¿Cuál es tu relación con la prensa diaria? Publicas en  “L’independent de Gràcia, ¿no es así?
Sí, hago una columna mensual en “L’Independent”. He escrito en otros medios: en el desaparecido “El Diari de Barcelona”, en revistas y semanarios. Me gusta mucho el columnismo de opinión, además me permite llegar a lectores que jamás se acercarían a mis libros. Gente normal, de barrio, que luego te paran por la calle para comentar la columna que has publicado, todo ello es muy enriquecedor y tiene además dos constricciones estupendas: hay que ceñirse a 1050 caracteres y eso exige un trabajo de síntesis y hay que explicar las cosas que piensas de forma que pueda entenderlas cualquier otra persona. Me encanta.

11.- Me gusta mucho tu blog. Sueles publicar entradas elaboradas que no tienen porqué estar relacionadas con la actualidad y donde desarrollas pequeñas ideas concentradas. ¿Es el blog una herramienta de experimentación?
¡Gracias! Sin duda lo es. Cuando empecé a hacer este blog no estaba muy seguro de para qué serviría. Ahora, al menos, sé para qué me sirve a mí: es un banco de pruebas y un lugar muy libre donde volcar pensamientos, dudas, descubrimientos, reflexiones y cosas que me pasan. Es un espacio de libertad que disfruto mucho y en el que me siento muy bien. En fin, vengo del mundo del fanzine y la autogestión: el blog y el uso de internet en general encajan en mi concepción del arte.

12.-¿Cómo relacionas el mundo del sonido y de la música con la literatura? Son compartimentos estancos o actúan en una relación simbiótica, donde cada uno se alimenta del otro?
Como te decía antes, también busco una música en mi prosa. Me encanta encontrarla. Las rimas internas, las respiraciones... En mis escritos menos concretos es esencial.  
Pero también, con algunos de mis grupos, sobre todo con “Macromassa” y “Dedo”, he escrito (y también cantado) letras de canciones a montones. También lo he hecho para “Clónicos”, “Alius” y otros grupos. No es poesía, es otra cosa igualmente interesante. Me gusta mucho hacer letras para canciones. Ahora estoy trabajando con Jonatan Giménez, el líder de “Arrels de Gràcia” (es uno de los grupos de rumba de los gitanos de mi barrio). Estoy escribiendo letras a las que Jonatan va poniendo música. Estrenamos una durante el homenaje a Carmen Amaya que se hizo hace unos meses en la plaza Raspall. Fue con el coro de niños de la plaza y el resultado fue muy divertido (y surrealista). Ahora vamos a seguir más en serio para hacer un disco.

13.- He visto el vídeo de la actuación que comentas. Es un híbrido muy original. ¿Cómo se ha establecido esa conexión? No es muy corriente relacionar música experimental con rumba gitana.
Bueno yo hice una rumba para ellos, y es una rumba sin más, no una rumba experimental ni nada así. La letra es una canción de amor en términos científicos, lo cual se escapa de la temática habitual de las rumbas, pero nada más. Era un regalo. Vivo en el barrio gitano desde 1980, son mis vecinos y son unos músicos increíbles. Hay muchos artistas payos en el downtown de Gràcia. Unos nos relacionamos con los gitanos y otros no tanto. Otra artista que vive en el barrio es la poeta Núria Martínez Vernis. Ella tuvo la suerte de comisariar el homenaje a Carmen Amaya en la plaza Raspall y propuso el encuentro entre poetas payos y músicos gitanos. Algunos experimentos no dieron mayor fruto que aquella noche memorable, pero “Ay Candela”, mi rumbita, siguió viva, la oía cantar a los niños en la calle. Entonces Jonatan, un músico genial que además tiene una voz increíble y que había hecho la adaptación de la rumba, me propuso hacer un disco juntos. En ello estamos, yo estoy produciendo mayormente letras y el va adaptando, aunque vamos a un ritmo tranquilo, teniendo en cuenta que uno y otro estamos muy liados. La idea es salir un poco de los lugares comunes de las letras habituales y supongo que también alguna escapada musical, pero será un disco de rumbas.   

14.-En tus escritos el orden del mundo está siendo cuestionado a cada momento, las historias se desarrollan en un mundo absurdo, con relaciones absurdas pero dentro de la más absoluta normalidad: lo más estúpido es asumido como habitual ¿Podríamos interpretar tu universo como un retrato realista de la sociedad, como el reflejo de lo absurdo de los comportamientos humanos, en cierta manera con un "callejón del gato" Valleinclaniano pasado por el caleidoscopio de Philip K. Dick?  ¿Hay un tanto de resignación sobre la estupidez humana?
A veces me pregunto cuánto de lo que nos parece normal y perfectamente engrasado en la maquinaria de vivir es en realidad otra cosa, quiero decir, cuántas cosas incomprensibles, absurdas, imposibles o falsas se nos cuelan en la interpretación que hacemos permanentemente de la realidad colectiva. Creo que son precisamente esos fallos del sentido general los que mantienen cohesionado el tapiz de lo que creemos vivir, es una argamasa y me gusta descubrirla. Entonces me planteo situaciones que pudieran funcionar solo con la argamasa, y veo que sí, funcionan. No hay más que seguir el hilo y te encuentras en un mundo tremendamente parecido a éste en el que todo es completamente distinto. Descubres que los valores, ideales, ambiciones, odios, amores, propósitos, fanatismos y desidias no sostienen el mundo humano. Son las convenciones, lo no pensado, los residuos, los accidentes y básicamente todo aquello que pueda obviarse, lo que de verdad sostiene esta civilización. El resto es hipnosis.   

15.- ¿Entiendo entonces que sin convenciones (absurdas en su mayoría) la sociedad no funcionaría como la maquinaria engrasada que es? Piensas, como Burroughs, que el lenguaje es un virus del espacio exterior, una convención ajena a nuestra inteligencia, una enfermedad que nos contaminó en un principio y que aceptamos como parte de nosotros, cuando realmente no lo es.
Uf, eso ya no lo sé. No estoy seguro de cuánto tiene de metafórica esa idea de Burroughs. Si es científica, es muy loca, si es metafórica, es divertida. Mi idea es que el lenguaje es algo que se produce en el cerebro y que el cerebro es una válvula reductora.

16.-Tu último libro “El regalo de Gliese” es un cóctel de ciencia ficción + terror físico Lovecraftiano + realidad de barrio + novela negra + pulp,  pero servido en la tradicional copa en forma de novela. ¿Crees que tu evolución se decantará  hacia este género o que la irás alternando con escritos más fragmentarios e inclasificables?
Bueno, sobre todo es una novela de risa... como un Mortadelo sin dibujos.
Me encanta escribir novelas. Pero para escribir una novela necesitas mucho tiempo y soledad. No siempre puedo contar con ambas cosas. El tiempo que tengo a diario me da para mis ensayos breves y relatos que me encargan y para las columnas periodísticas, pero las novelas las tengo que hacer a tirones, porque la música ocupa su tiempo y no quiero renunciar a ella, y la gestión, que es de lo que realmente puedo malvivir, se lleva la mayor parte. Mis novelas se escriben de noche, en fin de semana y en vacaciones. Por ejemplo, el año pasado terminé una novela que llevaba siete años escribiendo. Ahora tengo dos a medias y una empezada. Al ritmo normal, no puedo saber cuándo las terminaré. Mis novelas son como princesas encerradas en el torreón de un castillo, solo alcanzo a comunicarme con ellas por Skype. Ojalá encuentre un ritmo mejor. El tiempo libre inferior a un día libre, escasas horas robadas, minutos atrapados, lo aprovecho para escribir cosas cortas. Y, de todas formas, Gliese parece talmente una novela, pero tanto la que está terminada como las que ahora manejo, no sé si se podrían llamar novelas.

17.- ¿En qué sentido? Has trabajado mucho con la hibridación en los contenidos, mezclando toda clase de componentes a través de tu propio filtro. ¿Piensas investigar también en las formas del género de la novela, jugar con su estructura? ¿Cuál es la dirección que piensas tomar?
Es muy gratificante aprender el oficio de esa parte de la escritura tan difícil que es la novela y es igualmente agradecido vulnerarla hasta ver cómo se curva en el espacio-tiempo. Me interesa la novela porque es un campo en el que puedes explotar las dinámicas, regular las velocidades, crear todo tipo de sorpresas y proponer toda clase de cosas impensables, a condición de que parezcan verosímiles y nadie se haga daño en el intento de leerla y, es más, el lector lo recuerde como si lo hubiera vivido. Si no llegas hasta eso, no vale la pena hacer novelas. Bueno, sí vale la pena ya que te has puesto en ello, pero no significa ningún avance para la Humanidad. Lo otro, quizá tampoco, pero me gusta pensarlo así. Como lector, prefiero pensar yo los detalles, no me gusta que me los expliquen minuciosamente. Como escritor, intento no defraudarme.

18.-¿”El regalo de Gliese” sería una mezcla de elementos de la cultura popular, con otros de una cultura más refinada? ¿Es la mezcla de la alta y la baja cultura uno de tus objetivos al escribir?
Ostras, no lo había pensado así. Yo diría que es cultura popular: una pandilla de majaras callejeros hiperactivos con un perro, en un ambiente de ciudad fantoche con radios libres, baretos, drogas, gitanos, polis torpes y una fiesta mayor de barrio por en medio, ya me dirás... no, francamente, no lo creo. Es una novela pulp o un tebeo novelado, no llego más lejos.


SECTOR TG-5-1. En este sector, o se transita sobre piezas desmembradas o sobre miembros despedazados. Este es un sector protegido y cerrado. En el sector más oscuro del desplazamiento: nos encontramos en la biblioteca.

19.-¿Creaste la “Biblioteca para misántropos" por necesidad personal de expresión, o como he leído en la entrevista que publicas en tu web, simplemente porque sí o simplemente porque no? Viendo tu trayectoria como artista observo que siempre que has tenido necesidad de hacer algo lo has hecho, que la escasez de medios no te ha detenido: si has tenido que autoeditar un disco, lo has autoeditado (de hecho creo que Macromassa fueron los primeros en autoeditar un disco en el estado español) lo mismo con tus libros, has definido un "Territorio Sonoro", has publicado la revista “Marabunta” etc ¿Ello es debido a una actitud generacional, o es una postura personal?
Sin duda formo parte de mi generación, pero no sé si eso quiere decir alguna cosa. La autogestión, ser unidades autónomas, valerse de cualquier medio para hacer cosas inverosímiles, tener la memoria muy cerca y el futuro en las manos, esas son cosas propias de mi generación, pero ya ves lo que han hecho algunos de mi generación. Bueno, la mayoría de los que gobiernan. Debería pedir perdón en nombre de mi generación, y no estoy seguro de que nadie tuviera que sentirse comprensivo. Lo generacional es un camelo. Hay de todo y nadie piensa igual. En cuanto a mí, hago lo que hago, me muevo hacia donde me muevo y publico lo que puedo, solo por poder tener el control de lo que hago, ya ves, una cosa tan simple. Aunque también es una experiencia muy agradable que una editorial publique tus libros y no sea la tuya propia, que acaba siendo una habitación de casa llena de cajas llenas de cosas que se venden poquísimo y un déficit de unos miles de euros.

20.-¿La autoedición es una actitud política?
Sin duda lo es, bromas aparte.

21.-¿La autoedición te ha permitido prescindir de los corsés del género?
La autogestión me ha permitido todo lo que era capaz de hacer. Y también me ha abierto la puerta a que otros creyeran en lo que yo era capaz de hacer. Así que creo que la autogestión es una de las mejores maneras de relacionarse.

22.-¿No opinas que los pequeños relatos, los apuntes, las observaciones son una parte pero que reunida adquiere una nueva dimensión? Estoy pensando en el Libro "Cómo caza un dromedario", donde el todo es mucho más que la suma de las partes, ya que todos los textos juntos conforman un nuevo formato, que no es novela, ni reagrupación de relatos y que su propia forma le da un valor añadido, que su propia forma (en cierta manera) conforma un género nuevo, híbrido. ¿No consideras esa posibilidad para desarrollar nuevos proyectos?
Es mi manera natural de pensar los trabajos, ya te explicaba antes que la novela es un trabajo explícito y muy constrictivo. Mis textos suelen ser misceláneas, y ese formato que dices es el mío. Es lo que más me gusta, la verdad. Pero no siempre es posible trabajar así. Uno siempre anda intentando demostrase algo a sí mismo y, aún peor, a los demás, y en eso se pierde mucho tiempo.

23.- Aunque dicen que el sector editorial está en crisis (todo siempre está en crisis) es curioso ver cómo nacen muchas pequeñas editoriales y se abren pequeñas librerías especializadas en pequeños sellos. Parece a simple vista el mismo fenómeno que el que ocurrió en los años 80 con los sellos discográficos ¿Piensas que la edición se transformará y se adaptará a los nuevos tiempos mejor que el sector musical?
Las pequeñas editoriales underground hoy en día me recuerdan a los sellos independientes de los ochenta. Editan auténticas locuras y consiguen irlas vendiendo. Y el mismo respeto me merecen las pequeñas librerías atrevidas que venden esos libros. Son admirables. Todo juega a su favor: internet, el hecho de que nadie se haya acostumbrado realmente al e-book y que a ellos no les ha alcanzado la revancha del gobierno: no les han subido el IVA como a la música, al teatro o al cine. A mí me parece admirable, a pesar de la precariedad en la que se mueven, tienen gran empuje ahora y generan interés. Me disculparás, pero ya hace tiempo que las cosas no se aprecian por que sí, entonces está uno obligado a hablar en esta terminología patéticamente socioeconómica pero, más allá del concepto de mercado, existe la literatura y un montón de locos que creen en ella. Y no están en absoluto desconectados de la música y las otras artes.

SECTOR H8-56L. La búsqueda de un centro sobre el que graviten las moscas y los saxofones. Un centro donde no existe la velocidad y el espacio se alarga y contrae como un chicle mascado hasta que pierde todo el sabor. Un sector invisible como lo es el diamante dentro de un vaso de agua, o la mirada en el diafragma de una cámara de vídeo.

24.- ¿Para tus creaciones necesitas de un lugar y unas condiciones especiales? Lo digo por la idea de Centro Místico del Universo, una idea muy ampurdanesa que se situó históricamente en La Estación de Perpinyà, y que tu has ido desplazando a distintos lugares: el Bar Casajoana, la Bodega Marín ...  ¿Podríamos considerar estos espacios como Alephs, como espacios donde se dan cita  todos los lugares, todas la personas, todos los sucesos, como una implosión de tiempos y espacios?
Para pensar o escribir, necesito lugares con ciertas condiciones, aunque son bastante inusuales, tiene que haber ruido, mucha gente, y una mesa donde nadie me preste atención. Aunque a veces es distinto y puede ser un vagón de tren o mi casa, no es importante. Fue Salvador Dalí quien dijo que el Centro Místico del Universo estaba en la estación de Perpinyà. En 1995, Pau Riba, Julià Guillamon i yo proclamamos Centro Místico del Universo el bar Casajoana, cuando estábamos escribiendo “Alter Músiques Natives”, porque nos reuníamos cada día allí y el sitio no ofrecía ninguna duda como candidato. Consideramos que la estación de Perpinyà había dejado de serlo. Fue una decisión artística, como lo había sido el investirla con ese título. Al principio no pasó nada. Bueno, sí que pasó: hubo un pequeño terremoto en el área de Barcelona unos días después. A nosotros nos pilló justamente en el Casajoana, leyendo el horóscopo del profesor Lester, creo que en “El Diari de Barcelona”. El horóscopo decía: “Hoy pueden producirse movimientos telúricos”. Tremendo. El horóscopo de los periódicos ya no es lo que era... Luego pasaron más cosas: un año después derribaron el bar y mi casa, que estaba al lado. El Universo se quedó sin centro místico entre 1996 y 2002 y yo me tuve que ir a vivir a otro sitio, aquella situación era realmente chocante. Cuando las cosas volvieron a ser mínimamente armónicas, proclamé unilateralmente que la Bodega Marín es el Centro Místico del Universo y, de momento, nadie me ha llevado la contraria. Ello ha producido toda clase de maravillas. He escrito sobre ello en mi libro “Màgia Tridimensional Perenne”.

25.- ¿Qué lugares ves como candidatos a nuevos Centros Místicos del Universo?
Tengo que advertir que el Universo no es circular, sino elíptico y que, debido a ello, no tiene un solo centro sino dos. Por ahora, el segundo Centro Místico del Universo es el armario de la habitación 207 del hostal La Gambina de Colera. Si no hay ninguna emergencia, no creo que esa situación vaya a cambiar en un futuro inmediato.

26.- ¿Está reñido el concepto de Centro Místico con el de la Barcelona del diseño, donde toda mejora es estrictamente especulativa y donde se utiliza la imagen de modernidad como espejo para vender el reflejo de una modernidad vacía?
Barcelona es un gran tema. ¿Qué es Barcelona? ¿Cuántas Barcelonas hay? ¿Cuántas Barcelonas quedan? Tal como explico en “Màgia Tridimensonal Perenne”, cuando se publicó en “El Periódico” una entrevista conmigo en la que decía que en la Bodega Marín había un gato que daba buena suerte, la gente peregrinó hasta allí para tocar al gato y hasta el alcalde vino a fotografiarse con el gato. Pocos días después, al alcalde lo hicieron ministro de industria, o sea que el gato daba buena suerte. Me gusta pensar que esa Barcelona snob y superficial, llena de listillos, todavía es ocultista y mística y misteriosa, de lo contrario debería llegar a la conclusión de que ya no hay vuelta atrás y ya siempre será tan autodestructiva como pazguata.

27.-¿Ese centro, es posible sólo en el barrio de Gracia?
El Centro Místico del Universo como tu dices, es un Aleph, o sea que, si contiene todo, no importa mucho dónde esté. Está ahí porque yo lo he visto, pero cómo puedo saber si hay otros Centros Místicos del Universo, o de otros universos, en otros lugares...Creo que lo más sensato es preguntarse por qué la periferia no es centro o de qué es centro la periferia.


28.- Tu relación con la ciencia, es una relación estética. ¿Ves el mundo científico como un mundo lleno de potencial estético? ¿Crees que la ciencia nos hace "avanzar que es una barbaridad" o simplemente es una lógica más dentro del absurdo existencial?
No tuve grandes profesores de ciencias en el colegio. Debían ser buenos pero no se entendía nada, o no lo sabían explicar. Pero me esforcé, y siempre me interesó. No pude hacer un bachillerato de letras, no me tocaba por clase social. Al final entendí algunas cosas de física y química, también de biología, que me estimularon y he seguido pendiente del mundo científico, leyendo mucho y pensando. Hace ya unos cuantos años que me pareció conectarme con ese mundo como nunca lo había hecho, de pronto lo entendí mucho mejor, y me interesé por la astrofísica y la física de partículas. También descubrí (cosa nada original) que la ciencia y el arte tienen mucho diálogo por delante. Hace unos años escribí: “Ciencia, punk y filosofía, volved juntos esta vez”. Pero parece que no hay suerte.


29.-En tu “Ensayo contra la rueda”, pones en cuestión la obsesión humana por el desarrollo y el progreso. ¿Piensas que tenemos alguna posibilidad de supervivencia si continuamos con este deseo de expansión? ¿Podemos adoptar alguna actitud al respecto?
Uno de los principios sobre los que se basa el proyecto “Macromassa” es que las civilizaciones evolucionan pero las culturas solamente progresan. Estoy a favor de las campañas por el desarrollo igual y por el reparto de la riqueza, la renta mínima individual universal y la desaparición del control de las personas sobre las personas, cuya cúspide ocupan los estados y las corporaciones, pero si eso no se produjera, el resultado sería similar, porque insostenible quiere decir exactamente eso, con lo cual, pocos caminos quedan. O se vuelve prudentemente atrás o se huye hacia delante, da igual, teniendo en cuenta que los verdaderos mecanismos de regulación de la especie actuarán en cuanto la especie entre en pánico, cosa que no puede tardar en pasar, y consuma sus recursos o sus virtudes.

30.- ¿Y hablando de velocidad, también la ves (como Paul Virilio) como el principal desencadenador de la implosión de la historia, de los males contemporáneos?
La velocidad es algo que veo asociado al tiempo y al espacio. Es una enfermedad colateral de la certeza de que los dos grandes elementos de riqueza son el tiempo y el espacio. El tiempo: es lo que damos a cambio del salario, a cambio de formar parte de la sociedad. También pagamos con tiempo el tener tiempo. El espacio es donde nos podemos resguardar, nuestra casa. También lo pagamos con tiempo. Y a veces con espacio, cuando compartimos un piso, por ejemplo. Nuestra cultura convierte el tiempo y el espacio en negocio, poder y control. Fíjate que las dos principales industrias de nuestro país son la construcción y el automóvil, dos lugares donde meterse dentro -espacio- y las pagamos entregando nuestro trabajo -tiempo-. Nos ha salido muy caro pasar del nomadismo al sedentarismo.

31.- ¿Si el azar determina la rueda de la historia, cómo ves la política? ¿Es un elemento de progreso?
La política la hacemos cada día. Es cómo nos relacionamos, como vivimos socialmente, qué decimos y qué hacemos por, para y con los demás. La política es una parte esencial de nuestro comportamiento tribal. La política profesional es otra cosa, como su nombre indica. Es ruido, un simulacro y un buen camuflaje para gente peligrosa. Una verdadera lacra, hoy en día.

32.- ¿Crees que la historia es una evolución lineal, que nos hace evolucionar o realmente es el azar quien mueve el mundo?
Creo que el azar no es una cosa imprevisible y misteriosa que viene a fastidiarlo todo dejándolo como menos te lo esperabas. El azar es un motor excelente, que funciona muy bien, que es exacto y muy productivo y si no mueve el mundo, al menos, interviene bastante bien en él, pero si no lo tienes en cuenta, te fastidia todos los planes. Existe la Naturaleza, con mayúsculas, y luego cada uno tenemos nuestra naturaleza. En la medida que una y otra se conectan, el azar deja de existir como incógnita y se convierte en aliado. Como dijo Mallarmé, una tirada de dados jamás abolirá el azar. Tratémoslo, al menos, como igual. Hay que advertir que solo tenemos una vía de comunicación con el azar: el deseo.

33. Es decir, las cosas ocurren porque las deseamos y el azar sería una maquinaria, un motor que establecería correspondencias entre la Naturaleza y nuestros caracteres individuales. Del mismo modo que el Método de Composición Objetiva (MCO) actúa como azar estableciendo correspondencias entre el sonido (captado de la Onda Corta) y nuestras personalidades. ¿Nos puedes explicar cómo intuiste este método para grabar de forma estética el azar?
Pues, la verdad, encontrándome una pieza de puzzle en la calle en 1984, reflexionando sobre el relato de Borges “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” y los “hrönir” que aparecen en él y echando un vistazo desapasionado a mi vida. Así lo descubrí. Y lo apliqué en la música a través del MCO y en el resto de mi vida de muchas otras maneras. Una de ellas es mi colección de piezas de puzzle encontradas por la calle
( http://www.hronir.org/puzzleentrada.htm ). Llegué a la conclusión de que, si bien la ciencia interpela a la Naturaleza, podríamos decir que la magia negocia directamente con ella. Somos mucho menos frágiles aceptando aquello que deseamos y no resignándonos a lo que hemos decidido “querer” que, por otra parte, acostumbra a ser imposible. El motor es el deseo, la maquinaria es el mundo y el azar el combustible, si te parece bien esta metáfora tan de la era industrial.

34. Una última pregunta, Víctor. Estoy pensando en el ruido,  en el ruido como un elemento característico del actual modo de vida, como componente que nos invade y casi nos constituye. ¿Es una materia de trabajo? No piensas que también el ruido ha pasado de ser un elemento optimista, un síntoma de la esperanza en el futuro (estoy pensando en los futuristas) a ser un elemento propio del aislamiento y del desencanto. ¿El ruido sería, quizá, la expresión del hastío contemporáneo, de un nuevo spleen?
Es cierto, para los futuristas, el ruido era un síntoma más del progreso y el progreso ha sido considerado algo bueno durante mucho tiempo: la mecanización, la automatización, la velocidad, la capacidad de ordenar, reconstruir o destruir la naturaleza, eran síntomas de una civilización avanzada. Claro que hay que ser cuidadosos en ese debate. El progreso también incluye la penicilina y otras muchas cosas que salvan vidas. Pero bueno, hemos visto que el progreso industrial trae como consecuencia nuevas enfermedades que tardamos mucho más en remediar que en producir. Y, en todo caso, el progreso ahora tiende a ser mucho más silencioso que la guerra. Las ciudades se han ido desindustrializando y en un futuro que ya está muy cercano, ni los coches harán ruido. El paisaje sonoro que Russolo imaginaba para el futuro, ya pasó, se intuyen nuevos paisajes y diríamos que ahora mismo, a nivel político, están teniendo más aceptación las tesis de Murray Schafer que las de Pierre Schaeffer. Paralelamente a todo ese proceso social, hay músicos que siguen utilizando el ruido como base de sus composiciones,  el trabajo de Francisco López es un buen ejemplo. Un grupo como Esplendor Geométrico son otro claro exponente. Hay una gran escena ruidista a nivel mundial, yo diría que desde el movimiento industrial de los setenta, en lo que respecta a la música popular y desde el “Traité des objets musicaux”, que escribió Pierre Schaeffer en 1966, en un contexto más académico. Yo formo parte de la generación del movimiento industrial. El ruido ha sido importante siempre en mi trabajo, tanto con “Macromassa” como en solitario. Además, con el MCO tengo acceso a ruidos que no podría encontrar en mi entorno, incluso al batido del fondo de microondas del Universo, que llamamos el eco del Big-Bang. El MCO me permite capturar ruidos y voces, lo cual es mucho más interesante que samplear instrumentos, que suele ser para lo que la gente usa el sampler. Creo que el ser humano ha realizado una extraordinaria conquista al convertir en música los objetos sonoros de nuestro paisaje auditivo. Otra cosa es que la sociedad todavía no se haya propuesto explicarse por qué unos sonidos le molestan y otros no. No hay ninguna educación al respecto. La creencia popular es que la música es una verdad, como lo podría ser un edificio de cemento. Uno ve una montaña y asume que no es obra del hombre. La tendencia general es a considerarla bella, pues es obra de la Naturaleza. Ante una construcción de cemento, se pueden emitir opiniones estéticas, Sin ir más lejos, la Pedrera de Gaudí es conocida con ese nombre, que le pusieron peyorativamente, debido a que fue considerada muy desagradable y muy poco arquitectónica por el criterio general y el gusto de la época (Pedrera quiere decir cantera, en catalán). Parecía más una montaña medio excavada que una construcción humana. Bien, creo que deberíamos empezar por asumir que con la música solemos hacer lo mismo. Cuando el sonido sale de la fuente emisora no es música, cuando entra por nuestros oídos, tampoco. Cuando llega al cerebro, nosotros decidimos si lo es o no. Como la ciencia se ha dedicado básicamente a explicar lo que le pasa al sonido al ser producido y propagado (acústica) y como lo capta el oído (anatomía), pero no ha profundizado mucho en qué sucede cuando lo procesa el cerebro, seguimos viviendo en un mundo melifluo donde existen los gustos, que se traducen en certezas digamos, culturales. ¿En qué punto imaginario la Pedrera de Gaudí deja de ser edificio para convertirse en montaña? ¿Qué estado de ánimo es necesario para que un ruido sea música o una música sea ruido?


En cuanto a lo que dices del ruido como expresión de un spleen contemporáneo, ¿por qué no? Al menos en la música industrial, el ruido es una expresión nada oculta de violencia contra el hastío estético de la sociedad.   

Este texto fue publicado por primera vez en abril del 2014 en el Cuaderno de Creación nº 15 que publica la editorial Palimpsesto 2.0