viernes, 21 de febrero de 2014

PABLO MILICUA, un antídoto contra la estupidez.

Este texto fue publicado e por primera vez en la revista de La PaPa (Asociación de artistas, poetas y performers de Barcelona) en el año 2012.







BIOGRAFÍA SINTÉTICA.

Pablo Milicua nace con el despertar de los años sesenta proveniente de una familia estrechamente relacionada con el pasado. Nieto de anticuario y sobrino de historiador, a los trece años tiene una revelación y dedice ser artista bajo la influencia de “El Bosco”, la fascinación Pop y el surrealismo histriónico de Salvador Dalí. Pasada la adolescencia y abducido por la psicodelia estudia Bellas Artes y se licencia en la especialidad de Pintura.

A partir de los años 80 empieza a exponer con regularidad su obra que va adquiriendo progresivamente un carácter objetual y escultórico desembocando por una parte, en unos objetos recubiertos de restos de mosaicos y posteriormente, ya en los noventa, en sus montajes e instalaciones de “arqueología simbólica” donde predominará la acumulación de restos en espacios y lugares abandonados: En Arija, en Roma (en el año 1995 mientras disfruta de la beca de Escultura de la Academia de Española), en Manchester dos años después y en el 99 en Brooklyn.

Sin embargo Milicua no se ha conformado con exponer y “construir” o “reconstruir” objetos artísticos, si no que ha ejercido como crítico, ha dirigido Salas de exposiciones, ha comisariado exposiciones, ha escrito textos para catálogos y también ha impartido cursos, pero siempre desde su punto de vista, desde su catalejo subjetivo, desde su visión del arte y con la complicidad de sus camaradas. Ante todo prima  su manera de entender el arte y es desde ahí, desde esos centros magnéticos, desde donde imanta a todos sus cómplices entre los que se encuentran Paco García Barcos, Carlos Pazos, Yolanda Tabanera y Evru.

LOS CENTROS MAGNÉTICOS.

Dos son los centros magnéticos sobre los que se mueve la obra de Pablo Milicua. Por una parte la arqueología y por la otra la acumulación.

La arqueología:

Los elementos rechazados, abandonados, ignorados por el paso del tiempo son los materiales con los que construye sus sueños y que conforman las piezas que realiza en sus múltiples facetas artísticas. Estos restos recuperados contienen implícitamente un tiempo pasado y son las piezas de un particular rompecabezas que nos muestra su canon estético. Son visiones, paisajes, objetos, espacios que sólo existen en su cabeza y que proponen otro modelo de realidad, un modelo ideal que debería guiarnos en esta caverna que inconscientemente habitamos.

Este trabajo arqueológico rescata imágenes de periódicos de los años cincuenta, objetos kitsch y anodinos, ramas de árboles, perlas de plástico, cristales, pequeños fragmentos de cerámica, delicadas figuritas de porcelana pero todo ello sin caer en los peligros de un pop chillón y colorista ni tampoco en un grito histérico expresivo. Una cierta lejanía, un pasado rescatado de la memoria y un ambiente arcaico y primigenio rondan e impregnan todas sus piezas. La presencia del tiempo es constante, pero es un tiempo indeterminado, cercano emocionalmente y que rechaza taxativamente el sentimentalismo imperante.

La acumulación:

La acumulación de fragmentos hace que sus obras se aproximen al  barroquismo, un barroco oscuro, en blanco y negro que se centra en los años cincuenta y sesenta. Hemos de entender este barroquismo como el resultado de un proceso de digestión: existen los objetos y las imágenes primarias de la que únicamente utiliza pequeños restos, que luego acumula para construir sus propias piezas. Este proceso de digestión es un proceso lento que queda diluido ante el resultado último que se ve como un todo, como una nueva realidad, como el nacimiento de un recuerdo bastardo entre la neblina.

ENTREVISTA MILICUADA.

1.- Pablo, ¿cómo entiendes el hecho de realizar una pieza? ¿Es una cuestión intuitiva o tiene un proceso de planteamiento, nudo y desenlace; dicho de otro modo creas con las tripas o te planteas a priori qué es lo que vas a desarrollar?

Es posible que cree con las tripas, más por el hecho de que entiendo el arte como una digestión de la realidad que porque yo sea intuitivo o visceral. Así el planteamiento es una asimilación de la realidad por medio de la selección de elementos, la digestión que es larga y complicada y la defecación de la obra como elemento de una nueva realidad.

2.- ¿Qué significa para ti acumular? ¿Tiene algo que ver con el miedo a perder las cosas, con la belleza que puede tener un objeto cualquiera? ¿O con la belleza que tiene el abandono? ¿Podríamos definirlo como un síndrome de diógenes estético?

Entiendo la acumulación como una condensación, una yuxtaposición de elementos significativos que crea un discurso nuevo. Coleccionar elementos encontrados, buscar una belleza oculta es el elemento básico. El sindrome de diógenes implica la perdida de conciencia del valor de las cosas, la acumulación ciega. Yo intento afinar en el proceso de selección y cambiar los significados mediante una nueva puesta en escena.

3.- ¿Hay en tu obra una intención idealista? ¿Entiendes tu obra como una propuesta alternativa a la realidad que nos envuelve?

El planteamiento de una personalización de la realidad es una propuesta de carácter realista, aunque parta de una actitud utópica. El arte transforma la percepción de las cosas y debería contribuir a ampliarla. Más que de plantear una alternativa fantástica se trata de enriquecer una realidad que a menudo se ve empobrecida por discursos reduccionistas.

4.- ¿Podemos entender tus piezas como un remix? ¿Como una reactualización de la tradición artística?

Sí.

5.- ¿Cómo ha influido en ti el arte outsider o el art brut? ¿Es una coincidencia estética o tu obra tiene algunos cimientos fundados en estas tendencias?

Siento una profunda fascinación por los artistas marginales visionarios y autodidactas. Lo que pretendo hacer está fuertemente emparentado con esta actitud, aunque en mi caso parta de una mayor influencia de la historia del arte. Siento admiración por artistas como el Cartero Cheval o Simón Rodia que realizaron construcciones impensables sin apenas formación previa. Les envidio. Lo mío es menos espontáneo, más estudiado.

6.- ¿Te mueves entre la nostalgia y el recuerdo o introduces también el elemento irónico?

El humor me parece un ingediente fundamental en la vida. Sin el humor la vida sería sencillamente insoportable. Desgraciadamente, en el mundo del arte un tonillo serio y aburrido parece indicar una mayor profundidad.
A pesar de que en mi trabajo haya un fuerte peso del pasado, la memoria y el recuerdo, la nostalgia no me interesa nada. No me gusta el sentimentalismo. El material del pasado sirve para comprender mejor el presente y preparar formas futuras. Recrearse en una ilusión nostálgica es una debildad cursi, reutilizable si se recontextualiza desde una distancia irónica, pero, de por sí, execrable.

7.- ¿Te consideras un pintor o crees que el artista contemporáneo ya no está limitado por las técnicas? ¿Reivindicas la manualidad del arte o estás abierto a las nuevas tecnologias???

Las técnicas no definen nada, aunque yo me incline personalmente más por un arte donde haya un objeto significativo y además se vea la mano del artista. Me interesa mucho más el concepto de obra que el de proyecto.
Esto no está reñido con la tecnología. El proceso es un camino hacia el producto, que es lo que al final se ve.

8.- Y por último ¿Ves el arte como una actitud frente a las posiciones resignadas de los ciudadanos de este siglo XXI, o por el contrario piensas que el arte no tiene por qué estar relacionado con la sociedad? ¿El arte sirve para intervenir en la realidad que nos circunda o es un ente autónomo con sus propias leyes, que no atiende a ningún tipo de razonamiento social?



A mi modo de ver la utilidad social del arte estriba en su capacidad de hacer evolucionar el pensamiento humano y nuestra percepción de la realidad. Me parece falso el arte que se pretende social y se presenta a través de una descripción periodística de la sociedad. Esto pretende establecer una convención y el verdadero arte lo que hace es poner todo en duda, permitiendo que se desarrolle un campo desconocido. No confundamos arte y propaganda. El arte debería ser un antídoto contra la estupidez.